Básculas y peso: evita el pesocentrismo

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Báscula peso

¿Cuántas veces has subido a la báscula y tras ver el resultado te has desmoralizado? Muchas, ¿verdad?

Hoy te contamos los motivos por los cuales pasa esto y cual es el error que cometemos.

A muchas personas esto les puede llegar a afectar y traumatizar. Tan solo son unos números y que realmente no nos indica prácticamente nada.

Si esto es un hecho puntual, no hay ningún problema por querer pesarte en algún momento de tu vida. El problema viene cuando esos momentos se vuelven diarios, y a veces, en distintos momentos del día. Lo que significa que tenemos obsesión con la báscula y es un problema.

Para entender por qué es un problema te explico a continuación:

Lo primero, NUESTRO PESO ES UN CONJUNTO DE MUCHAS MASAS DISTINTAS

El peso total= masa muscular + agua + masa grasa + hueso.

De todos estos parámetros lo único que queremos que disminuya para mejorar la composición corporal es la MASA GRASA. Al menos que se encuentre dentro de los baremos saludables para sexo y edad.

Además, el peso total varía en base a: cantidad de agua ingerida, ciertos fármacos como corticoides (aumentan cantidad de agua), ingerir sodio, hacer ejercicio, haber ido al baño, haber comido, y un largo etc.

¿Qué pasa con las básculas? Las básculas convencionales nos dicen un dígito pero ese dígito es relativo. Subes y ves un número por la mañana, por la noche vuelves a subir y puedes ver algo totalmente distinto. No tienen en cuenta ninguna de esas masas que acabamos de nombrar. Por lo tanto, pueden confundir MUCHÍSIMO.

En consulta, para ver evolución tenemos básculas un poco más especializadas (las famosas Tanitas), que miden las diferentes masas. Aunque estas tampoco son 100% exactas, porque no subimos siempre en las mismas condiciones y eso afecta a los valores.

Nos gusta utilizar otros métodos de evolución como las sensaciones, las medidas (la ropa no engaña), etc.

¿Por qué?

Porque las básculas no pueden medir:

– Tus buenos hábitos, el número que marca no es sinónimo de salud.

– La energía que sientes.

– Cómo has descansado.

– Las ganas de cuidarte.

– Lo bien que te sienta estar comiendo mejor.

– Tu piel que tiene mejor aspecto.

– Tu menor ansia por comer procesados.

– Tus buenas digestiones, que han mejorado.

-Tu mayor autoestima por ver los cambios en tu cuerpo.

– Lo deshinchada que te sientes y que te ves.

– Si has ganado masa muscular o has perdido.

Por lo tanto, no bases tus logros en los números que aparecen en la báscula.

Te recomendamos que dejes de torturarte con los números de la báscula y empieces a fijarte en la infinidad de marcadores que nos pueden indicar que sí vamos por el camino correcto.