Llega el nuevo año y con él, muchos nos hemos propuesto realizar algún cambio, ya sea en alimentación, ejercicio, estudio, etc.
Para aquellos que queráis mejorar en salud, os proponeros varios propósitos sencillos:
1. Bebe menos “cosas” que no sean agua
De esta forma, si cuando tengas que beber algo eliges el agua, habrá menos ocasiones en las que incorporar refrescos, bebidas azucaradas o bebidas alcohólicas.
En Estados Unidos se considera que cerca de la mitad de las calorías que consume una buena parte de la población, todos los días, provienen de bebidas azucaradas. En España, aunque esta tendencia quizá no sea tan evidente, sigue habiendo una proporción importante de gente, entre ellos niños, que no saben afrontar la hora de comer, cenar, almorzar o merendar sin el consiguiente refresco.
Recuerda que la mejor fuente de hidratación, la más accesible normalmente y la más barata, es el agua.
2. Haz más “verde” tu alimentación
Una buena medida y muy sencilla sería, por ejemplo, tomar siempre postre y que este fuera fruta.
Pero, además, para cumplir con este buen propósito una de las claves es planificar tus compras de forma que tanto tu despensa como tu nevera hablen por sí solas, de cómo se alimentan en esa casa.
Para ello ten en cuenta que debe estar tu nevera y despensa llena de productos frescos y de temporada, a partir de frutas, verduras y hortalizas.
3. Hazte un consumidor de productos de temporada
Muy en relación con el punto anterior, ten en cuenta que son los alimentos vegetales sobre los que todavía hay una cierta estacionalidad (y algunos pescados). Comer productos típicos de cada estación es beneficioso para tu salud y favorable para degustar cada producto en su mejor momento.
4. Evita los alimentos procesados
Al mismo tiempo, cocina más. Comprobarás que puede ser una ocasión perfecta para compartir tiempo con los demás tiempo de preparación, aprender cosas nuevas y por supuesto de disfrutar en la mesa.
Ten en consideración que si preparas la comida en casa y prescindes más de los alimentos preparados también es probable que hagas más actividad física, ya que habrá que ir a la compra, preparar los alimentos, etc… Además estarás más pendiente de qué estás comiendo y sabrás cómo se ha elaborado. Lo que hará que tengas una alimentación más consciente.
5. Incorpora más alimentos ricos en fibra
La ventaja de este punto es que en buena medida vendrá solo, al cumplir con el 2º, 3º y 4º propósito. Pero además y para ello, trata de incorporar en más ocasiones las versiones “integrales” de aquellos alimentos en los que sea posible (arroz, pasta, pan…) y por supuesto, dales una oportunidad a las legumbres. Procura que estén presentes al menos dos veces a la semana en tu plato. Las puedes poner ahora en invierno en forma del típico cocido con más ingredientes, pero también en forma de puré o en ensalada.
6. Tomar un desayuno sano los fines de semana
Si eres de los que se les pegan las sábanas y desayuna cualquier cosa, pero quieres cambiar ese hábito por otro más saludable, empieza por el fin de semana.
Invierte un poco de tiempo en averiguar cómo se puede realizar un desayuno saludable y escoge aquellos desayunos que te ahorren tiempo. Cuando los hayas puesto en práctica varios fines de semana, estarás preparado para probar entre semana.
7. Reducir el consumo de carne
Aumentando el consumo de legumbres, de pescado o practicando el lunes sin Carne (consiste en evitar el consumo de carne durante todo el día del lunes, consumiendo más vegetales o pescado)
El lunes sin Carne puede ser una práctica manera de iniciarse en una alimentación más sostenible con la salud de uno y la del planeta.
8. Planificar las comidas de la semana
Planificar parte de las comidas de la semana es una manera de ahorrar tiempo, dinero y, si escoges las recetas adecuadas, comer sano. Anota las recetas que quieres preparar, asegúrate de tener los ingredientes y recipientes adecuados para almacenarlas, y dedica un par de horas del fin de semana a cocinar. Verás que en cuanto le cojas el tranquillo, lo de planificar tus menús semanales será coser y cantar.
No es necesario que sean estos mismos propósitos, en cada caso veremos ciertos puntos débiles que podemos mejorar, nos toca pensar en ellos, adaptarlos en cada caso y manos a la obra!